lunes, 1 de septiembre de 2014

UN BUEN MAESTRO...

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De nuevo y desde el blog de Manu Velasco os regalamos esta preciosa entrada...

UN BUEN MAESTRO PONE ANTENAS A SUS ALUMNOS

Decía ya hace mucho tiempo Paulo Freire: "Enseñar no es transferir conocimiento, es crear la posibilidad de producirlo". Esta frase tan certera me ha hecho ver que lo mejor que podemos hacer los maestros es poner antenas en las cabezas de nuestros alumnos y que ellos sean los verdaderos protagonistas y responsables de su aprendizaje

En la actualidad nuestros alumnos no necesitan que les demos conferencias en el aula. Necesitan motivación, empatía y ayuda para descubrir y desarrollar sus pasiones personales. 

En nuestro día a día podemos observar como los alumnos aprenden a "jugar a la escuela". Perfeccionan el arte de ajustarse a los requisitos de cada maestro. El resultado de esta situación es que están más preocupados por obtener una buena calificación que por aprender. Y es una lástima que midamos el éxito por la capacidad para recordar información, por ser capaces de "regurgitar" información. Les decimos qué deben aprender, cómo aprenderlo, cuándo hacerlo y cómo demostrarnos que lo han aprendido.

Siete pasos para "poner antenas":

1. Inspirar, animar, escuchar y ofrecer perspectivas a nuestros alumnos.
2. Provocar la reflexión.
3. Utilizar modelos que les permitan descifrar y resolver cuestiones relacionadas con el mundo real.
4.  Permitirles ser actores críticos sobre la información, las preguntas y las respuestas. 
5. Alejarnos del modelo tipo "abrimos la página 70, leemos... y contestamos...".
6. Dejar de ofrecer tantos pensamientos ya masticados y hasta diferidos.
7. Enseñarles a enseñarse a si mismos.



LO IMPORTANTE NO ES LA ESPADA, SINO QUIEN LA MANEJA

Últimamente todo el mundo cree necesario cambiar "algo" en educación. Unos se centran en reformas estructurales, otros hacen hincapié en aspectos organizativos, algunos en los contenidos y asignaturas, y unos pocos se sacan de la chistera leyes educativas que han sido creadas sin la participación activa de los docentes. 

Desde mi punto de vista es necesario una verdadera revolución educativa que los "algos" anteriores, por si solos, no nos pueden aportar. Esta revolución debe ser profunda y centrarse, más bien, en los modos y maneras, en las actitudes y valores, en las concepciones de base fundamentales, en el DOCENTE...

Si queremos mejorar la educación lo tenemos que hacer los docentes. Somos quienes manejamos la espada y para hacerlo de la manera más sútil, eficaz y correcta, es necesario ir fraguando, poco a poco, un modo de trabajo y, sobre todo, una manera de ser y estar. De lo contrario, por magnífica que sea la espada, esta actuará de manera inadecuada.

En ocasiones se nos olvida y tendemos a pensar que las mejores escuelas son aquellas que disponen de magníficos recursos e instalaciones, y ¡no es así! Las mejores escuelas son las que cuentan con excelentes docentes.



UN BUEN MAESTRO BAILA, INVOLUCRA, NAVEGA, RESPETA Y VALORA

La escuela debe alimentar el hambre de descubrir. No se trata de enseñar muchas cosas, tal y como se ceba a un ganso. Nuestra función no es presentar a nuestros alumnos un alimento ya preparado y rogarles que lo traguen. Tenemos que hacer ver a nuestros alumnos que existen y que ellos son los protagonistas, los que deben descubrir el mundo bailando bajo la lluvia, navegando en su barco, respetando sus ritmos, valorándose, haciendo... Nuestra tarea es la de ayudar a que los niños amen el conocimiento, la de enseñarles a pensar por sí mismos y a convivir, la de ofrecerles criterios para que sepan elegir y discernir, la de aportarles la confianza suficiente para que logren respetarse a sí mismos y a todos los demás. Por eso considero vital que todos los maestros bailemos bajo la lluvia, naveguemos lejos de puerto, enseñemos con el ejemplo, demos tiempo al tiempo y descubramos los grandes tesoros que cada uno de nuestros alumnos guardan en su interior.



UN BUEN MAESTRO ESPOLEA, CULTIVA, SUELTA Y GALOPA

Creatividad, imaginación, fantasía... ¡Qué importantes son estas palabras! Un buen maestro alimenta la fantasía de sus alumnos para que viajen con su imaginación y descubran horizontes insospechados.

Si algo he aprendido en los últimos años es que todos somos creativos, pero necesitamos saber y creer que lo somos

Tenemos que alimentar la creatividad de nuestros alumnos llenando las aulas de vida, de experiencias, de sonrisas... y propiciando lo que yo llamo "ACTIVIDADES DESPERTADOR" que despierten su creatividad, imaginación, fantasía, curiosidad, ingenio, humor...



UN BUEN MAESTRO ENSEÑA A...

Con el paso de los años he llegado a la conclusión de que educamos a nuestros alumnos siguiendo normas que no siempre son razonables. Las encuentro demasiado limitadas y capaces de matar su creatividad. Si nuestros alumnos son diferentes, así debería ser nuestra forma de educarlos y enseñarles. Tenemos que permitir a nuestros alumnos soñar,  salirse de los límites, explorar nuevas posibilidades, asumir retos, perderse, hacer castillos en el aire, volar con su imaginación...
Decía Einsten: "Si sigues haciendo lo mismo que hacías, seguirás obteniendo los mismos resultados. Esperar obtener algo diferente haciendo lo mismo no es una solución adecuada." ¡Cuánta razón! ¿Verdad?
El problema de la falta de creatividad radica en la nula decisión de nuestros actos y en no responsabilizarnos de ellos. Hay tantas y tantas cosas que se deciden según unos criterios que nuestros alumnos se convierten en un mar de dudas. Debemosenseñarles a ser responsables respecto a lo que van a hacer y cómo lo harán. Si solo les damos una elección, no serán libres, pero si les damos al menos dos, les crearemos un conflicto, un diálogo interior y ahí empieza todo. Tienen que aprender a responsabilizarse de sus decisiones para sentirse libres y dotar su día a día de creatividad.
¿Cómo podemos conseguir todo esto? Teniendo en cuenta cinco premisas básicas que todo maestro debería decir a sus alumnos:
1. Para solucionar un problema o llegar a una meta hay muchos caminos. ¡Tú los debes elegir! No tengas miedo a equivocarte y si lo haces, recuerda que tienes la opción de seguir aprendiendo.
2. Tan importante como llegar a la meta es el propio camino. ¡Disfruta de él!
3. Sé valiente, atrévete, sueña y recuerda que el error forma parte del éxito.
4. ¡Piérdete! De esta manera encontrarás otros caminos que te llevarán a vivir emocionantes aventuras.
5. Lo más importante de todo es ser feliz, no perfecto. ¡No te agobies! Tendrás malos momentos, pero nunca tendrás una mala vida.



UN BUEN MAESTRO UTILIZA PALABRAS MÁGICAS

El lenguaje es mágico y tiene la capacidad de hacernos creer en nosotros mismos e incluso puede enseñarnos a volar. Un buen maestro utiliza palabras mágicas y desecha las palabras "feas" que pueden producir un efecto Pigmalión negativo

Las palabras mágicas tienen la capacidad de crear cosas buenas, por eso debemos elegir muy bien las palabras que utilizamos, ya que dan forma a nuestra realidad y expectativas. Si hablamos y pensamos todo el día de forma negativa encontraremos cada vez más negatividad a nuestro alrededor. Si por el contrario, utilizamos palabras mágicas nos será más fácil ver y hacer ver el lado soleado de la vida a nuestros alumnos. 

Hay que tener cuidado con las palabras que elegimos porque, para bien o para mal, marcarán a nuestros alumnos.


UN BUEN MAESTRO PROTEGE, ENSEÑA Y ESTIMULA

Un buen maestro... 

...protege los sueños. Todo empieza por un sueño. Es lo que nos hace pasar a la acción. ¿Quiénes somos nosotros para menospreciar los sueños de nuestros alumnos? Simplemente es cuestión de ponerse a andar y guiarlos hasta que encuentren el sendero oportuno.  ¿Por qué preocuparnos si construyen castillos en el aire? Lo que debemos hacer es ayudarles a colocar las bases debajo de ellos.

...enseña a conquistar el miedo. Consigue que sus alumnos vean el miedo como una ocasión para mejorar y evolucionar. ¿Cómo conquistarlo? Actuando. La acción alimenta la confianza, la pasividad el miedo. Cuando lo conquisten, cualquier logro estará a su alcance.

...estimula para que crean en si mismos. Si conseguimos que tengan fe en si mismos, acabarán sorteando cualquier obstáculo. ¿Cómo conseguirlo? Haciendo que se sientan queridos y capaces. Siendo conscientes de que nuestras creencias y las suyas determinarán sus realidades. Enseñándoles a mantener diálogos internos sanos y positivos. Y teniendo muy presente esta sabia reflexión de Nelson Mandela: "No te conviertas en algo menor de lo que puedas ser".


INTENTANDO SER...

Día a día aprendo algo nuevo de mis alumnos que me hace plantearme qué es ser un buen maestro. Más allá de la metodología he llegado a la conclusión de que lo realmente importante es tener sensibilidad. La sensibilidad nos permite lograr que nuestros alumnos viajen, reflexionen sobre la vida, caminen por su interior, salgan de su zona de confort. La sensibilidad nos permite acoger y comprender a todos. La sensibilidad nos ayuda a mirar la educación desde distintos ángulos. La sensibilidad nos hace insustituibles porque nunca podrá ser enseñada por las máquinas y sí por los seres humanos.


UN BUEN MAESTRO FOMENTA, ACOGE, CONFÍA Y RESPETA

Educar es una tarea de proximidad, de afecto, de compañía y de orientación. Por ello son necesarias una actitudes básicas en los maestros:
- Acoger a cada alumno, ofreciéndoles un trato cercano, atento y respetuoso.
- Confiar en sus capacidades y aprovechar para aprender de ellos.
- Respetar su libertad dejándoles volar, dejándoles elegir el camino...
- Fomentar su capacidad de iniciativa y creatividad. Existen tantas maneras de aprender como de enseñar.
En defenitiva, un buen maestro ayuda a que cada uno de sus alumnos crezcan en autonomía personal, reconoce que el alumno es el principal protagonista de su propio proceso formativo, atiende a la diversidad de ritmos de cada uno, enseña con el ejemplo, con su entrega, con su amor y con su paciencia.



UN BUEN MAESTRO ENSEÑA, LOGRA, ABRE Y EXTRAE

Un buen maestro:
- ENSEÑA a navegar en las aguas de la emocionalidad. Forma niños y jóvenes libres y felices. Para ello, pone siempre las emociones en primer lugar.
- LOGRA que sus alumnos se enamoren de la vida. Así jamás harán guerrasUsarán el diálogo para resolver sus conflictos.
- ABRE el corazón de sus alumnos. Les enseña a explorar el mundo que son, su propio ser. Actúa como poeta de la vida, extiende la mano y les muestra su capacidad interior, su gran valía.
- EXTRAE de cada lágrima una lección de vida. Prepara a sus alumnos para que no tengan miedo a equivocarse, sino miedo a no intentarlo.


UN BUEN MAESTRO ENSEÑA A SUS ALUMNOS A SALIR DE SU ZONA DE CONFORT

Es muy importante que salgamos y hagamos salir a nuestros alumnos de su zona de confort. Esta zona es el lugar donde estamos o hacemos cosas que son familiares para nosotros, tanto positivas como negativas.
Salir y motivar a nuestros alumnos para que salgan de esta zona tan cómoda no es fácil. Lo desconocido nos provoca dudas y nos da miedo porque no tenemos el control de la situación. Hay que aprender a aceptar la incertidumbre que encontraremos en el camino, ya que ella nos llevará al descubrimiento.
El camino a recorrer es muy importante y nuestros alumnos tienen que disfrutar de él. Está lleno de magia, sorpresas, alegría, decisiones, creatividad y mucho protagonismo. Ser protagonistas de su vida les permitirá disfrutar más del día a día, sentirse útiles y ser creativos en lo que hagan. Para ello, tenemos que dejar a nuestros alumnos ser valientes, equivocarse, perderse y descubrir su talento.
Decía Albert Einstein: "Todos tenemos un genio dentro, pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, este vivirá toda su vida creyendo que es un estúpido". ¡Cuánta razón!
Tenemos que estar abiertos a hacer cosas nuevas y de forma distinta a la habitual, así llevaremos a que nuestros alumnos se enfrenten a si mismos y se descubran.




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