jueves, 18 de junio de 2015

19+1 razones por las que te recordarán tus alumnos

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A lo largo de nuestra vida son pocas las personas que nos han dejado una huella imborrable. Si volvemos la vista atrás y nos ponemos a pensar qué personas han mejorado o han transformado e incluso inspirado nuestras vidas, nos damos cuenta de que en muchas ocasiones se pueden contar con los dedos de una mano. Pero entre estos dedos estoy seguro que muchos de nosotros tenemos a algunos de los docentes que nos han impartido clases en nuestra infancia, juventud, adolescencia e incluso en nuestra vida adulta. Son profesores que nos han llegado muy adentro y a los que nos gusta recordar porque nos han hecho o nos han ayudado a ser lo que somos.

En este sentido el artículo de hoy quiere mostrados algunos de los aspectos que a mi modo de ver resultan imprescindibles si queremos formar parte de ese selecto grupo de personas que han transformado una vida.

¿Por qué 19+1 razones te recordarán tus alumnos?

1. Por tu vocación. Siempre he defendido la idea de que la docencia es una profesión claramente vocacional. Los docentes vocacionales son aquellos que no viven sólo de su trabajo, sino que hacen de su trabajo una parte esencial de sus vidas, porque viven la profesión día a día, sesión a sesión.
2. Por tu dedicación. Ser docente exige una enorme dedicación. Aquellos que entendemos la docencia como un modo de vida, somos conscientes de que nuestro oficio no acaba con las sesiones lectivas. Todo lo contrario. Muchas son las horas que pasamos en nuestras casas y en nuestros centros intentando ser mejores docentes, reinvéntandonos y formándonos constantemente.
3. Por tu proximidad. Para mí la cercanía de un docente con sus alumnos es un factor fundamental a la hora de dejar nuestra huella en esta profesión. Y reconozco que no es algo fácil. En mi caso creo que debemos ser personas cercanas y accesibles y hacer ver a nuestros alumnos que les acompañamos en su proceso de enseñanza-aprendizaje.
4. Por tu empatía. No hay profesor que deje huella en sus alumnos que nos sea empático. Tener la capacidad de ponerse en la piel del otro es una cualidad que desde siempre he valorado enormemente en esta profesión. De hecho, ser empático tiene mucho que ver con ser cercano y accesible. Sobre la empatía os recomiendo la lectura del artículo 5 consejos para aumentar la empatía de tus alumnos.
5. Por saber escuchar. Los profesores que no se olvidan son aquellos que no oyen, sino que escuchan. El buen docente es aquel que en lugar de oír a sus alumnos es capaz de escucharlos, y de escucharlos de forma activa, mirando al alumno a los ojos, dejando lo que estaba haciendo para centrarse en ese alumno, asintiendo con la cabeza para demostrarle que lo que ese alumno le está diciendo a nosotros nos importa tanto como a él.
6. Por ser resilente. Es inevitable que a lo largo de nuestra trayectoria como docentes nos hayamos topado en algún momento con algún hecho que ha afectado negativamente a un alumno o a un grupo. La enfermedad, la marcha de un compañero, la pérdida de algún amigo, la muerte de un familiar… Son momentos en los que los docentes debemos mostrar más que nunca nuestra capacidad de ser residentes, de mostrar nuestra capacidad de poder superar entre todos los momentos difíciles, hacerles frente y hacerlo con la mayor honestidad posible. El buen docente hace de estas circunstancias una gran oportunidad para enseñar a sus alumnos lo que la vida les deparará fuera de las paredes de un aula.
7. Por dar ejemplo. En muchas ocasiones no somos conscientes de la influencia que ejercemos en nuestros alumnos.  Son muchos los momentos que pasamos con ellos. Es por ello que debemos tener muy en cuenta en todo momento que nuestra forma de ser, de vestir, de ver el mundo, de comportarnos debe ser en todo momento ejemplar, porque de nuestros actos se nutrirán muchos de nuestros alumnos en un futuro.
8. Por ser amable. Siempre he tenido claro que nunca hay que enseñar desde el miedo, sino desde el respeto y la amabilidad. Muchas veces enfocamos de una forma errónea lo que se enciende por respeto. El respeto se puede enseñar de muchas formas, y la más efectiva se centra en cómo tratamos nosotros a nuestros alumnos. Si enseñamos desde el miedo, no nos ganaremos su respeto, sino su miedo. Por el contrario, si somos capaces de enseñar desde la cortesía y la amabilidad, les daremos a conocer una pauta de actuación que les servirá también fuera de su centro escolar.
9. Por ser divertido. Siempre les digo a mis alumnos que nunca hay quereírse de, sino reírse con. Siempre he defendido la risa y la diversión como un arma tremendamente efectiva a la hora de enseñar. La diversión en el aula, el saber reírse con, es una forma de rebajar la tensión en el aula, de realizar una transición entre una actividad y otra, de crear un clima de trabajo distendido, de conocernos mejor entre todos. Se puede y se debe enseñar divirtiendo.
10. Por enseñar a aprender. Cada vez tengo más claro que los docentes estamos en las aulas no para enseñar, sino para que nuestros alumnosaprendan a aprender. Fomentando el trabajo cooperativo lo que haremos es sustituir la clase magistral en la que sólo el docente enseña, por una clase cooperativa, en la que todos aprendemos de todos, empezando por nosotros mismos.
11. Por ser creativo. Think different fue el eslogan que la compañía Apple lanzó en 1977. Es un eslogan que me gusta tener presente en mis clases, porque simple he defendido la idea de que siendo creativos, podremos enseñar a nuestros alumnos a ser diferentes a ser especiales a ser ciudadanos excepcionales. Aquí teneís una versión reducida de lo que nos querían transmitir con su mensaje el eslogan de la marca Apple:
“Por los locos. Los marginados. Los rebeldes. Los problemáticos. Los inadaptados. Los que ven las cosas de una manera distinta. A los que no les gustan las reglas. Y a los que no respetan el “status quo”. Puedes citarlos, discrepar de ellos, ensalzarlos o vilipendiarlos. Pero lo que no puedes hacer es ignorarlos… Porque ellos cambian las cosas, empujan hacia adelante la raza humana y, aunque algunos puedan considerarlos locos, nosotros vemos en ellos a genios. Porque las personas que están lo bastante locas como para creer que pueden cambiar el mundo, son las que lo logran.”




12. Por saber adaptarse. Los docentes vamos superando curso académico tras curso académico. Vamos haciéndonos mayores, pero nuestros alumnos siempre tienen la misma edad. Es por ello que resulta fundamental que con el paso de los años tengamos la capacidad de adaptarnos a los que nos pide la sociedad, porque esta adaptación nos permitirá entender y conectar mucho mejor con nuestros alumnos.
13. Por ser coherente. Todos sabemos el sentido de la justicia que tienen nuestros alumnos. Pues bien, este sentido de la justicia también debe aplicarse a nuestro día a día en las aulas. Creo que no hay mejor forma de ganarse el respeto de nuestro alumnos que no sea siendo coherentes con lo que somos y lo que transmitimos.
14. Por saber integrar. No existe una Educación que no pase por la defensa de una Educación Inclusiva. Y no hay docente que sea capaz de dejar huella que no sea sensible a la defensa de una Escuela en la que todos los alumnos, sin excepciones, tienen cabida. Porque incluso de ellos nosotros tenemos mucho que aprender.
15. Por saber inspirar. Si enseñamos a aprender, entonces seremos capaces de inspirar. Y si somos capaces de inspirar, será entonces y sólo entonces cuando dejemos una huella imborrable en nuestros alumnos.
16. Por no rendirse. Muchos son los días que no nos planteemos por qué hemos elegido esta profesión. El desgaste físico y emocional es enorme y nos hace plantearnos si hemos elegido correctamente. Yo os digo que dudar de nuestra profesión es un aspecto enormemente positivo, porque la duda al final nos hace más fuertes y nos da la convicción  deque somos una pieza clave para cualquier pueblo, para cualquier sociedad.
17. Por motivar. Hay una expresión que me gusta mucho aplicar en mis sesiones lectivas y es la del refuerzo positivo incondicional. Creo que motivar a nuestros alumnos pasa por explotar al máximo sus capacidades. por transmitirles seguridad, por hacerles creer ni que sea por un instante que ese es su momento, que son especiales. Dad a vuestros alumnos gratitud y os la devolverán por duplicado.
18. Por recordar. No hay buen profesor que se preste que no tenga buena memoria. Recordar los pequeños detalles, las anécdotas, las confidencias que nos han transmitido nuestros alumnos tiene un enorme valor para ellos y debemos ser capaces de aprovecharlo para calar en sus corazones.
19. Por orientar. Este apartado va dirigido especialmente a los tutores que con su esfuerzo y dedicación se entregan a sus tutorandos. La acción tutorial es un elemento clave a la hora de mostrar lo mejor de nosotros, de demostrar lo mucho que nos importan nuestros alumnos. La tutoría se ha convertido en una oportunidad excelente de tender puentes entre la Escuela y la Familia y los tutores somos la pieza clave para que en este puente los alumnos puedan caminar desde la ayuda y la confianza.
20- Por..
He querido dejar esta última cualidad para que seas tú esta vez que decidas qué crees que hace que un profesor deje huella en sus alumnos. No dudes de que estaré encantado de escucharte.

Espero que este artículo os haya sido de utilidad.

viernes, 10 de abril de 2015

NOS DAN EL PREMIO PARABATAIS

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Desde el equipo de Ed. Infantil del C.E.I.P Padre Manjón y Begoña , desde aprender en mi aula es divertido nos mandan un nuevo premio en  reconocimiento de nuestro trabajo..Muchas gracias a ambos y en cuanto me sea posible me pongo con él...saludos


jueves, 5 de marzo de 2015

PREMIO Black Wolf Blogger Award

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Julia, desde su espectacular blog Aprendiendo con Julia, nos regala otro premio más para nuestra colección..Por motivos personales,en estos momentos tengo un poco abandonada la elaboración y mantenimiento del Rincón del Mago, pero en cuanto me sea posible os prometo volver a retomar su funcionamiento..Perdonad las molestias..


jueves, 20 de noviembre de 2014

De una maestra a los padres: sobre ESE niño que pega, interrumpe e influencia a tu niño...

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Hace unos días llegó a mis manos este artículo, escrito por Amy Murray, la directora de educación infantil en la Calgary French & International School en Canada. Me tocó muy de cerca. Ese niño, el que pega, el que interrumpe, el que molesta… es, muchas veces, alguno de mis hijos. Ojalá sus maestros hubieran tenido la mirada de la maestra que escribió esta carta.



Queridos padres:
Lo sé. Estáis preocupados. Cada día, vuestro hijo llega con una historia sobre ESE niño. El que está siempre golpeando, empujando, pellizcando, molestando, quizás incluso mordiendo a otros niños. El que siempre va de mi mano en la fila. El que tiene un lugar especial en la alfombra, y a veces se sienta en una silla en vez de en el suelo. El que tuvo que dejar de jugar con bloques porque los bloques no son para lanzar. El que se subió a la valla del patio en el momento exacto en el que yo le decía que parara. El que tiró la leche de su compañero al suelo en un arranque de rabia. A propósito. Mientras yo le miraba. Y luego, cuando le pedí que lo limpiara, vació la caja de pañuelos ENTERA. A propósito. Mientras yo le miraba. El que soltó la más terrible palabrota en la clase de gimnasia.
Os preocupa que ESE niño desmerezca el aprendizaje de vuestro hijo. Os preocupa que absorba mucho de mi tiempo y energía, y que vuestro hijo salga perdiendo. Os preocupa que algún día le haga daño a alguien. Os preocupa que este “alguien” pudiera ser vuestro hijo. Os preocupa que vuestro hijo empiece a usar la agresión para conseguir lo que quiere. Os preocupa que vuestro hijo empeore sus resultados porque quizás yo no me dé cuenta de que le cuesta sujetar el lápiz. Lo sé.
Vuestro hijo, este año, en esta clase, a su edad, no es ESE chico. Vuestro hijo no es perfecto pero suele seguir las reglas. Es capaz de compartir los juguetes sin pelear. No lanza muebles. Levanta la mano para hablar. Trabaja cuando es la hora de trabajar y juega cuando es la hora de jugar. Se puede confiar en que vaya directamente al baño y regrese sin engaños. Cree que las peores palabrotas son “estúpido” y “tonto”. Lo sé.
Fijaos, me preocupo todo el tiempo. Sobre TODOS ellos. Me preocupo por las dificultades de vuestro hijo con el lápiz, por cómo lee las letras otro, por la timidez de esa chiquitina, y porque hay otro que lleva siempre la caja del desayuno vacía. Me preocupa que la chaqueta de Gavin no abrigue lo suficiente, y porque el padre de Talitha le grita por dibujar la B del revés. La mayoría de mis desplazamientos en coche y duchas las dedico a estas preocupaciones.
Pero, lo sé, quereis hablar sobre ESE niño. Porque la B invertida de Talitha no le va a poner un ojo morado a vuestro hijo.
Yo también quiero hablar de ESE niño, pero hay muchas cosas que no puedo contaros.
No puedo contaros que le adoptaron en un orfanato a los 18 meses.
No os puede decir que está haciendo una dieta para descartar alergias alimentarias, y que tiene hambre TODO EL TIEMPO.
No os puedo contar que sus padres están en medio de un horrendo divorcio, y que está viviendo con su abuela.
No puedo contaros que empieza a preocuparme que la abuela beba…
No te puedo contar que la medicación para el asma le agita.
No puedo contaros que su madre es monoparental, y por esto entra en el colegio cuando abre la acogida matinal y se queda hasta la acogida vespertina, y después el viaje hasta casa les lleva 40 minutos y por esto duerme menos que muchos adultos.
No puedo contaros que ha sido testigo de violencia doméstica.
De acuerdo, decís, entendeis que no puedo compartir información personal o familiar. Sólo queréis saber qué estoy HACIENDO al respecto de su comportamiento.
Me encantaría decíroslo. Pero no puedo.
No puedo contaros que va a logopedia, que han descubierto un retraso severo del lenguaje y que los terapeutas piensan que las agresiones tienen que ver con la frustración por no ser capaz de comunicarse.
No puedo contaros que me veo con sus padres CADA semana, y que ambos habitualmente lloran en estas reuniones.
No puedo contaros que el niño y yo tenemos una señal secreta con las manos para que me diga cuando necesita sentarse solo un rato.
No puedo deciros que pasa el descanso acurrucado en mi regazo porque “me hace sentir mejor oír tu corazón, señu”.
No puedo contaros que he estado rastreando meticulosamente sus incidentes agresivos durante 3 meses, y que se han reducido de 5 incidentes al día, a 5 por semana.
No puedo contaros que la secretaria del colegio ha aceptado que le mande a su despacho a “ayudarla” cuando me doy cuenta de que necesita un cambio de escenario.
No puedo contaros que me he puesto de pie en una reunión de docentes y que, con lágrimas en mis ojos, les he ROGADO a mis compañeros que le echen un vistazo extra, que sean amables aunque se sientan frustrados de que haya vuelto a pinchar a alguien, y esta vez, JUSTO DELANTE DE UN PROFESOR.
El asunto es que hay TANTAS COSAS que no puedo contaros sobre ESE niño. Ni siquiera lo bueno.
No puedo contaros que su trabajo en el aula es regar las plantas y que lloró con el corazón roto cuando una de las plantas no sobrevivió a las vacaciones de Navidad.
No puedo contaros que despide a su hermanita con un beso cada mañana, y le susurra “eres la luz de mi vida”, antes de que mamá se aleje con el carrito.
No puedo contaros que sabe más sobre tormentas que muchos meteorólogos.
No puedo contaros que a menudo se ofrece para sacar punta a los lápices durante el recreo.
No puedo contaros que estruja al pelo de su mejor amiga en el descanso.
No puedo contaros que, cuando algún compañero llora, cruza el aula para ir a buscar su cuento favorito desde el rincón de las historias.
El asunto es, queridos padres, que solo puedo hablaros de VUESTRO hijo. Así, lo que os puedo decir es esto:
Si nunca, en cualquier momento, VUESTRO hijo se convierte en ESE niño…
No compartiré vuestros asuntos personales con otros padres de la clase.
Me comunicaré con vosotros con frecuencia, y con amabilidad.
Me aseguraré de que haya pañuelos cerca en nuestras reuniones, y si me dejais, os sujetaré la mano mientras lloráis.
Defenderé que vuestro hijo y vuestra familia reciban los servicios especializados de mayor calidad, y cooperaré con estos profesionales en la mayor medida posible.
Me aseguraré de que vuestro hijo reciba amor y mimos extras cuando más lo necesite.
Seré la voz de vuestro hijo en la comunidad escolar.
Seguiré, pase lo que pase, buscando y descubriendo, todas las cosas buenas, asombrosas, especiales y maravillosas de vuestro hijo.
Os recordaré a él y a VOSOTROS de estas cosas buenas asombrosas especiales maravillosas, una y otra vez.
Y cuando otro padre se acerque, con quejas sobre VUESTRO hijo…
Le contaré esto, una y otra vez.
Con mucho cariño,

La maestra.

viernes, 26 de septiembre de 2014

NUEVO PREMIO PARA EL RINCÓN DEL MAGO

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Hoy nos ha llegado un nuevo premio desde El Equipo de Educación Infantil Padre Manjón. El Premio EXCELLENCE , pasa a formar parte de nuestro listado de Premios otorgados por nuestros compis blogueros lo que nos da mayor satisfacción por llegar de quien llega...Asique muchas gracias al equipo de Ed. Infantil Padre Manjón por su reconocimiento.




ACEPTAR ESTE PREMIO TIENE UNAS REGLAS, QUE SON:

1. PEGAR EN UNA ENTRADA Y EN EL BLOG EL LOGO DEL PREMIO.
HECHO.
2. ESCRIBIR UN AGRADECIMIENTO. Desde el Rincón del Mago agradecemos al Equipo de Infantil Padre Manjón su reconocimiento y el haberse acordado de nosotros, hecho que nos llega de satisfacción ya que su blog es una referencia y una gran ayuda para mi .
3. NOMINAR A DIEZ BLOG SEGUIDORES Y DECÍRSELO EN LA ÚLTIMA ENTRADA.


EL RINCONCITO DE INFANTIL


MI GRIMORIO ESCOLAR


ANAREUTILIZAR ES DIVERTIDO Y ÚTIL


LOS PEQUES DE MI COLE


LA AVENTURA DE LOS PEQUES


BAÚL DESASTRE


LOS PEQUES DE FELI


LA SEÑO MARILÓ


ETAPA INFANTIL


EL BOSQUE ENCANTADO

LAS COSITAS DE LA MAESTRA ANA

martes, 23 de septiembre de 2014

TRAZO DE LAS LETRAS MINÚSCULAS.(VOCALES)

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Os dejo la realización del trazo de las vocales en minúscula enlazadas...

LA A/a

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LA E/e
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LA I/i

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LA O/o

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LA U/u

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EL LIBRO DE LAS LETRAS

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Desde La Eduteca, un blog de referencia para los que nos movemos en este mundillo y desde dónde es fácil compartir y sacar ideas os dejo un estupendo enlace a una página llamada  EL GRAN LIBRO DE LAS LETRAS, desde dónde tendréis acceso a material de las diferentes letras que iremos trabajando y que os darán, a buen seguro, más de una idea.

Para acceder a él, pincha en el enlace que está arriba...

lunes, 1 de septiembre de 2014

UN BUEN MAESTRO...

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De nuevo y desde el blog de Manu Velasco os regalamos esta preciosa entrada...

UN BUEN MAESTRO PONE ANTENAS A SUS ALUMNOS

Decía ya hace mucho tiempo Paulo Freire: "Enseñar no es transferir conocimiento, es crear la posibilidad de producirlo". Esta frase tan certera me ha hecho ver que lo mejor que podemos hacer los maestros es poner antenas en las cabezas de nuestros alumnos y que ellos sean los verdaderos protagonistas y responsables de su aprendizaje

En la actualidad nuestros alumnos no necesitan que les demos conferencias en el aula. Necesitan motivación, empatía y ayuda para descubrir y desarrollar sus pasiones personales. 

En nuestro día a día podemos observar como los alumnos aprenden a "jugar a la escuela". Perfeccionan el arte de ajustarse a los requisitos de cada maestro. El resultado de esta situación es que están más preocupados por obtener una buena calificación que por aprender. Y es una lástima que midamos el éxito por la capacidad para recordar información, por ser capaces de "regurgitar" información. Les decimos qué deben aprender, cómo aprenderlo, cuándo hacerlo y cómo demostrarnos que lo han aprendido.

Siete pasos para "poner antenas":

1. Inspirar, animar, escuchar y ofrecer perspectivas a nuestros alumnos.
2. Provocar la reflexión.
3. Utilizar modelos que les permitan descifrar y resolver cuestiones relacionadas con el mundo real.
4.  Permitirles ser actores críticos sobre la información, las preguntas y las respuestas. 
5. Alejarnos del modelo tipo "abrimos la página 70, leemos... y contestamos...".
6. Dejar de ofrecer tantos pensamientos ya masticados y hasta diferidos.
7. Enseñarles a enseñarse a si mismos.



LO IMPORTANTE NO ES LA ESPADA, SINO QUIEN LA MANEJA

Últimamente todo el mundo cree necesario cambiar "algo" en educación. Unos se centran en reformas estructurales, otros hacen hincapié en aspectos organizativos, algunos en los contenidos y asignaturas, y unos pocos se sacan de la chistera leyes educativas que han sido creadas sin la participación activa de los docentes. 

Desde mi punto de vista es necesario una verdadera revolución educativa que los "algos" anteriores, por si solos, no nos pueden aportar. Esta revolución debe ser profunda y centrarse, más bien, en los modos y maneras, en las actitudes y valores, en las concepciones de base fundamentales, en el DOCENTE...

Si queremos mejorar la educación lo tenemos que hacer los docentes. Somos quienes manejamos la espada y para hacerlo de la manera más sútil, eficaz y correcta, es necesario ir fraguando, poco a poco, un modo de trabajo y, sobre todo, una manera de ser y estar. De lo contrario, por magnífica que sea la espada, esta actuará de manera inadecuada.

En ocasiones se nos olvida y tendemos a pensar que las mejores escuelas son aquellas que disponen de magníficos recursos e instalaciones, y ¡no es así! Las mejores escuelas son las que cuentan con excelentes docentes.



UN BUEN MAESTRO BAILA, INVOLUCRA, NAVEGA, RESPETA Y VALORA

La escuela debe alimentar el hambre de descubrir. No se trata de enseñar muchas cosas, tal y como se ceba a un ganso. Nuestra función no es presentar a nuestros alumnos un alimento ya preparado y rogarles que lo traguen. Tenemos que hacer ver a nuestros alumnos que existen y que ellos son los protagonistas, los que deben descubrir el mundo bailando bajo la lluvia, navegando en su barco, respetando sus ritmos, valorándose, haciendo... Nuestra tarea es la de ayudar a que los niños amen el conocimiento, la de enseñarles a pensar por sí mismos y a convivir, la de ofrecerles criterios para que sepan elegir y discernir, la de aportarles la confianza suficiente para que logren respetarse a sí mismos y a todos los demás. Por eso considero vital que todos los maestros bailemos bajo la lluvia, naveguemos lejos de puerto, enseñemos con el ejemplo, demos tiempo al tiempo y descubramos los grandes tesoros que cada uno de nuestros alumnos guardan en su interior.



UN BUEN MAESTRO ESPOLEA, CULTIVA, SUELTA Y GALOPA

Creatividad, imaginación, fantasía... ¡Qué importantes son estas palabras! Un buen maestro alimenta la fantasía de sus alumnos para que viajen con su imaginación y descubran horizontes insospechados.

Si algo he aprendido en los últimos años es que todos somos creativos, pero necesitamos saber y creer que lo somos

Tenemos que alimentar la creatividad de nuestros alumnos llenando las aulas de vida, de experiencias, de sonrisas... y propiciando lo que yo llamo "ACTIVIDADES DESPERTADOR" que despierten su creatividad, imaginación, fantasía, curiosidad, ingenio, humor...



UN BUEN MAESTRO ENSEÑA A...

Con el paso de los años he llegado a la conclusión de que educamos a nuestros alumnos siguiendo normas que no siempre son razonables. Las encuentro demasiado limitadas y capaces de matar su creatividad. Si nuestros alumnos son diferentes, así debería ser nuestra forma de educarlos y enseñarles. Tenemos que permitir a nuestros alumnos soñar,  salirse de los límites, explorar nuevas posibilidades, asumir retos, perderse, hacer castillos en el aire, volar con su imaginación...
Decía Einsten: "Si sigues haciendo lo mismo que hacías, seguirás obteniendo los mismos resultados. Esperar obtener algo diferente haciendo lo mismo no es una solución adecuada." ¡Cuánta razón! ¿Verdad?
El problema de la falta de creatividad radica en la nula decisión de nuestros actos y en no responsabilizarnos de ellos. Hay tantas y tantas cosas que se deciden según unos criterios que nuestros alumnos se convierten en un mar de dudas. Debemosenseñarles a ser responsables respecto a lo que van a hacer y cómo lo harán. Si solo les damos una elección, no serán libres, pero si les damos al menos dos, les crearemos un conflicto, un diálogo interior y ahí empieza todo. Tienen que aprender a responsabilizarse de sus decisiones para sentirse libres y dotar su día a día de creatividad.
¿Cómo podemos conseguir todo esto? Teniendo en cuenta cinco premisas básicas que todo maestro debería decir a sus alumnos:
1. Para solucionar un problema o llegar a una meta hay muchos caminos. ¡Tú los debes elegir! No tengas miedo a equivocarte y si lo haces, recuerda que tienes la opción de seguir aprendiendo.
2. Tan importante como llegar a la meta es el propio camino. ¡Disfruta de él!
3. Sé valiente, atrévete, sueña y recuerda que el error forma parte del éxito.
4. ¡Piérdete! De esta manera encontrarás otros caminos que te llevarán a vivir emocionantes aventuras.
5. Lo más importante de todo es ser feliz, no perfecto. ¡No te agobies! Tendrás malos momentos, pero nunca tendrás una mala vida.



UN BUEN MAESTRO UTILIZA PALABRAS MÁGICAS

El lenguaje es mágico y tiene la capacidad de hacernos creer en nosotros mismos e incluso puede enseñarnos a volar. Un buen maestro utiliza palabras mágicas y desecha las palabras "feas" que pueden producir un efecto Pigmalión negativo

Las palabras mágicas tienen la capacidad de crear cosas buenas, por eso debemos elegir muy bien las palabras que utilizamos, ya que dan forma a nuestra realidad y expectativas. Si hablamos y pensamos todo el día de forma negativa encontraremos cada vez más negatividad a nuestro alrededor. Si por el contrario, utilizamos palabras mágicas nos será más fácil ver y hacer ver el lado soleado de la vida a nuestros alumnos. 

Hay que tener cuidado con las palabras que elegimos porque, para bien o para mal, marcarán a nuestros alumnos.


UN BUEN MAESTRO PROTEGE, ENSEÑA Y ESTIMULA

Un buen maestro... 

...protege los sueños. Todo empieza por un sueño. Es lo que nos hace pasar a la acción. ¿Quiénes somos nosotros para menospreciar los sueños de nuestros alumnos? Simplemente es cuestión de ponerse a andar y guiarlos hasta que encuentren el sendero oportuno.  ¿Por qué preocuparnos si construyen castillos en el aire? Lo que debemos hacer es ayudarles a colocar las bases debajo de ellos.

...enseña a conquistar el miedo. Consigue que sus alumnos vean el miedo como una ocasión para mejorar y evolucionar. ¿Cómo conquistarlo? Actuando. La acción alimenta la confianza, la pasividad el miedo. Cuando lo conquisten, cualquier logro estará a su alcance.

...estimula para que crean en si mismos. Si conseguimos que tengan fe en si mismos, acabarán sorteando cualquier obstáculo. ¿Cómo conseguirlo? Haciendo que se sientan queridos y capaces. Siendo conscientes de que nuestras creencias y las suyas determinarán sus realidades. Enseñándoles a mantener diálogos internos sanos y positivos. Y teniendo muy presente esta sabia reflexión de Nelson Mandela: "No te conviertas en algo menor de lo que puedas ser".


INTENTANDO SER...

Día a día aprendo algo nuevo de mis alumnos que me hace plantearme qué es ser un buen maestro. Más allá de la metodología he llegado a la conclusión de que lo realmente importante es tener sensibilidad. La sensibilidad nos permite lograr que nuestros alumnos viajen, reflexionen sobre la vida, caminen por su interior, salgan de su zona de confort. La sensibilidad nos permite acoger y comprender a todos. La sensibilidad nos ayuda a mirar la educación desde distintos ángulos. La sensibilidad nos hace insustituibles porque nunca podrá ser enseñada por las máquinas y sí por los seres humanos.


UN BUEN MAESTRO FOMENTA, ACOGE, CONFÍA Y RESPETA

Educar es una tarea de proximidad, de afecto, de compañía y de orientación. Por ello son necesarias una actitudes básicas en los maestros:
- Acoger a cada alumno, ofreciéndoles un trato cercano, atento y respetuoso.
- Confiar en sus capacidades y aprovechar para aprender de ellos.
- Respetar su libertad dejándoles volar, dejándoles elegir el camino...
- Fomentar su capacidad de iniciativa y creatividad. Existen tantas maneras de aprender como de enseñar.
En defenitiva, un buen maestro ayuda a que cada uno de sus alumnos crezcan en autonomía personal, reconoce que el alumno es el principal protagonista de su propio proceso formativo, atiende a la diversidad de ritmos de cada uno, enseña con el ejemplo, con su entrega, con su amor y con su paciencia.



UN BUEN MAESTRO ENSEÑA, LOGRA, ABRE Y EXTRAE

Un buen maestro:
- ENSEÑA a navegar en las aguas de la emocionalidad. Forma niños y jóvenes libres y felices. Para ello, pone siempre las emociones en primer lugar.
- LOGRA que sus alumnos se enamoren de la vida. Así jamás harán guerrasUsarán el diálogo para resolver sus conflictos.
- ABRE el corazón de sus alumnos. Les enseña a explorar el mundo que son, su propio ser. Actúa como poeta de la vida, extiende la mano y les muestra su capacidad interior, su gran valía.
- EXTRAE de cada lágrima una lección de vida. Prepara a sus alumnos para que no tengan miedo a equivocarse, sino miedo a no intentarlo.


UN BUEN MAESTRO ENSEÑA A SUS ALUMNOS A SALIR DE SU ZONA DE CONFORT

Es muy importante que salgamos y hagamos salir a nuestros alumnos de su zona de confort. Esta zona es el lugar donde estamos o hacemos cosas que son familiares para nosotros, tanto positivas como negativas.
Salir y motivar a nuestros alumnos para que salgan de esta zona tan cómoda no es fácil. Lo desconocido nos provoca dudas y nos da miedo porque no tenemos el control de la situación. Hay que aprender a aceptar la incertidumbre que encontraremos en el camino, ya que ella nos llevará al descubrimiento.
El camino a recorrer es muy importante y nuestros alumnos tienen que disfrutar de él. Está lleno de magia, sorpresas, alegría, decisiones, creatividad y mucho protagonismo. Ser protagonistas de su vida les permitirá disfrutar más del día a día, sentirse útiles y ser creativos en lo que hagan. Para ello, tenemos que dejar a nuestros alumnos ser valientes, equivocarse, perderse y descubrir su talento.
Decía Albert Einstein: "Todos tenemos un genio dentro, pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, este vivirá toda su vida creyendo que es un estúpido". ¡Cuánta razón!
Tenemos que estar abiertos a hacer cosas nuevas y de forma distinta a la habitual, así llevaremos a que nuestros alumnos se enfrenten a si mismos y se descubran.




LOS MAESTROS SOMOS...

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Desde El Blog De Manu Velasco os traigo una interesante y excelente reflexión acerca de la que es la mejor y más maravillosa profesión del mundo...


LOS MAESTROS SOMOS SEMBRADORES



Hace ya varios años cuando estudiaba magisterio un profesor de la universidad me preguntó: ¿Qué es para ti la enseñanza?Acababa de aterrizar en la facultad y por aquel entonces se me llenó la boca de palabras técnicas y conceptos teóricos. Recientemente he tenido la posibilidad de volver a ver a este profesor, me recordó la conversación y me volvió a hacer la misma pregunta. En esta ocasión respondí rápida y brevemente, sin entretenerme en cuestiones inncesarias y en ninguna teoría. - "Querido Ramiro, enseñar es, ante todo, un acto de amor". Y a continuación os resumo el resto de la conversación:
Los maestros somos sembradores que sembramos semillas en el corazón de nuestros alumnos. Es allí, y no en la cabeza, donde realmente se comprenden las cosas que nos hacen ser felices y disfrutar de la vida. Tenemos la oportunidad y la suerte de llegar a su corazón e inundarlo de alegría. Ellos, a la vez, tocan el nuestro llenándolo de algo que yo identifico como gozo.
Existen sin duda muchas semillas, pero entre todas ellas, cinco se me antojan indispensables: amor, alegría, ternura, sinceridad y responsabilidad. Nuestros alumnos tienen que saber qué semillas hemos depositado en sus corazones y que estas irán creciendo a lo largo de su vida para enseñarles una verdadera lección:
De nada sirve aprender mucho, si luego nuestro corazón no es generoso y tierno, si hace que otros sean infelices y si no colabora para mejorar todo aquello que sienta que no es correcto. 
Por estos motivos, Ramiro, considero que la enseñanza tiene que ser artesana, cualitativa, basada en el cuidado y en el amor. Los sembradores debemos mimar nuestra huerta (clase), profundizar en la tierra (temas), sonreír, ser afectuosos, sembrar nuestras cinco semillas mágicas y regar las plantas (corazones).

Adiós Ramiro y gracias por tus semillas.




LOS MAESTROS SOMOS DJ´S

La vida palpita dentro de nuestras clases, por lo que la escuela se convierte en un espacio privilegiado. No siempre es así puesto que el sistema educativo actual tiene un esquema enseñante y disciplinar ajeno a la realidad de nuestros alumnos. En muchas ocasiones entrar en la escuela implica salir de la vida, de lo cotidiano... No debería ocurrir esto. Los maestros debemos ser DJ´S que partan de los intereses, preocupaciones y situaciones vitales que realmente afectan al alumno. Que acojan al niño y toda la vida que trae con él y en él. De esa vida parten sus motivaciones, y de ellas debería surgir siempre el aprendizaje.

No tenemos que obsesionarmos con los resultados, los frutos. Parece que las huellas que dejan nuestros alumnos son más importantes que los propios pasos.

Los maestros somos DJ´S porque extraemos de cada suceso, conflicto, éxito, adversidad... el potencial vital que contienen para conseguir un aprendizaje caracterizado por la sonrisa en el rostro y el gozo en el alma. Porque llenamos la escuela de sueños, ternura, caricias, entusiasmo, humor, alegría y creatividad. Porque añadimos a nuestros "grandes éxitos musicales" más: más corazón, más experiencias, más VIDA.


LOS MAESTROS SOMOS ALUMNOS

¿Quién es el maestro? Todos los maestros somos alumnos de nuestros alumnos, de nuestros compañeros, de lo desconocido y de la vida . Trabajamos juntos para  descubrir el mundo y nos convertimos en maestros al mismo tiempo que aprendemos. Estoy convencido de que el conocimiento se genera en red y para ello, nuestras aulas tienen que convertirse en un espacio de encuentro y de intercambio donde todos aprendamos.



LOS MAESTROS SOMOS TALLADORES

Los maestros somos talladores. Si "tallamos" de manera adecuada, nuestros "diamantes" brillarán para siempre. Serán capaces de decidir sus caminos, de aprender de sus errores, de tolerar y reconocer dificultades, de soñar y conseguir grandes sueños, de darse nuevas oportunidades cuando fracasen, de escuchar y ponerse en el lugar de los demás...
¿Cómo podemos los maestros contribuir para que nuestros alumnos brillen para siempre?
- No bombardeándolos con información que no sea aplicable a la vida.
- Enseñándoles a leer (palabras, sentimientos, emociones, situaciones...) para que puedan disfrutar del gran libro de la vida.
- Valorando las cualidades de cada uno y respetando las diferencias.
- Percibiendo lo invisible en sus miradas.
Al final todos brillarán, tarde o temprano, todos brillan, solo hay que tener fe y saber ver un diamante donde, a simple vista, solo se ve una piedra. 




LOS MAESTROS SOMOS CAMAREROS

Los maestros somos camareros y en nuestro "bar" los alumnos pueden encontrar las especialidades más sabrosas y nutritivas.
Estas especialidades educan para la vida, hacen que los alumnos adquieran una conciencia crítica, aumentan la autoestima, preparan para sobrevivir a las tormentas sociales, animan a explorar lo desconocido y a desarrollar la solidaridad, la tolerancia, la seguridad y la creatividad.
Todos los días nuestros alumnos necesitan, al menos, alguna de estas especialidades y ahí estamos los maestros, como buenos camareros, para servírselas al instante con la mejor de nuestras sonrisas y con una tierna mirada.



LOS MAESTROS SOMOS MAQUINISTAS

Los niños necesitan sentir nuestro calor, la seguridad de estar protegidos por alguien, sentirse a salvo, a gusto y felices. Hoy en día tienen de todo y sería terrible que les faltara lo esencial. ¿Qué es lo esencial? Protección, seguridad, afecto y cuatro tes. Los maestros conducimos todos los días el tren de la felicidad infantil, un tren cargado de lo esencial. En este tren nuestros alumnos podrán alcanzar lugares insólitos como las nubes, la luna, el fin del mundo...
Ternura, tiempo, tranquilidad y tutela, nuestros quehaceres de cada día o como dicen los franceses "toujours", la forma más hermosa de decir siempre.



LOS MAESTROS SOMOS BUSCADORES DE 

TESOROS


Cada persona guarda en su interior un tesoro que tenemos que reconocer y sacar a la luz. Para conseguirlo debemos utilizar una pedagogía, unos métodos y unos procedimientos que tengan en cuenta los sentimientos y las emociones.

Todos llevamos dentro un ser único y diferente y por eso la educación ha de ser personalizada, atendiendo a las características individuales y sociales de cada uno. ¡Os animo a buscar tesoros!



LOS MAESTROS SOMOS REGALADORES

Nuestro trabajo va más allá de la transmisión y evaluación de unos contenidos a nuestros alumnos, pues como personas que son, se hace imprescindible y necesario que les eduquemos en valores. La mejor manera de hacerlo es convirtiéndonos en regaladores. Cada día debemos hacer a nuestros alumnos varios regalos. Después ellos, aprendiendo de nuestro ejemplo, los abrirán y compartirán con los demás.



LOS MAESTROS SOMOS ENFERMEROS

Necesitamos formar jóvenes que tengan una emocionalidad rica e integrada. Debemos contribuir a desarrollar en nuestros alumnos la seguridad, la tolerancia, la solidaridad, la perseverancia, la inteligencia emocional... Trabajar con la emoción es más complejo e importante que hacerlo con las áreas de Matemáticas, Lengua, Inglés o Conocimiento del Medio. Tenemos que "vacunar" a nuestros alumnos para que se zambullan en la sociedad con una adecuada preparación para vivir, de lo contrario, contribuiremos a formar personas insensibles, hipersensibles o alineadas. ¡Convirtámonos en enfermeros!



LOS MAESTROS SOMOS PESCADORES

Para enseñar lo más importante es conocer al niño. Existen dramas personales de los chicos que forzosamente dejarán huella en su aprendizaje. Debemos ser consciente de ello, al igual que de sus intereses y pasiones. Es imposible planificar o programar sin conocer a los actores principales de nuestras programaciones y proyectos. Si no los conocemos, ¿cómo podemos hacerlos "picar"? La ternura, la paciencia, el interés y la escucha son los mejores cebos.


LOS MAESTROS SOMOS EQUILIBRISTAS

¡Realmente somos equilibristas! Todos los días intentamos que nuestros alumnos se interesen por el conocimiento y lo vivan con emoción. Convertimos el aula en un espacio mágico de mejora para todos. Pero no es tan fácil como parece ser equilibrista. Diariamente tenemos que compensar:
Exigencia con dedicación: podemos exigir a nuestros alumnos siempre y cuando nuestra dedicación hacia ellos sea total. No hay lugar para el descuido o la apatía en nuestra tarea.
Organización con creatividad: nuestros alumnos deben respetar unas reglas y saber actuar correctamente a cada instante, pero tampoco está mal, de vez en cuando: soñar, visitar Babia, dar la clase al aire libre, jugar con las palabras, investigar, contar chistes, bailar, rapear poesías, leer tumbados, inventar un nuevo idioma, convertirse en monstruos, etc.
Libertad con responsabilidad: debemos hacerles ver que la libertad se consigue siendo responsables y respetando a los demás.



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